Hacia una cooperación española reforzada y más eficaz

Por qué debemos fomentar el Team España en el escenario post-FFD4

Documento de Reflexión de CONSULTED.

La Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo (FFD4) tuvo lugar en Sevilla, entre el 30 de junio y el 3 de julio de este año. El encuentro congregó a líderes y gobiernos de todo el mundo, organizaciones internacionales, representantes de la sociedad civil y el sector privado con el objetivo de revisar la arquitectura financiera global y promover un horizonte renovado para afianzar la agenda de desarrollo.

En ese esfuerzo, es imprescindible valorar el papel que ha jugado España, tanto como país anfitrión como por su demostrado compromiso con el multilateralismo, apadrinando algunas de las iniciativas más relevantes de la cumbre (entre ellas que la Plataforma de Acción de Sevilla de continuidad a las 180 iniciativas acordadas).
El documento resultante, el Compromiso de Sevilla, aprobado por 192 de los 193 Estados miembros de Naciones Unidas, persigue reducir la brecha anual de financiación para el desarrollo a través de cuatro vías esenciales: estimular la inversión a gran escala para promover el desarrollo sostenible, abordar la crisis de la deuda, reformar la estructura financiera internacional y revitalizar la cooperación multilateral.

Una hoja de ruta ambiciosa que, desafortunadamente, es imposible desvincular del desfavorable contexto histórico en el que la conferencia ha tenido lugar. El encuentro demostró que hay multitud de voces comprometidas con la agenda de desarrollo global. Pero debemos ser realistas. La FFD4 no será recordada como un momento catalítico para la reforma del sistema financiero ni tampoco para la agenda de desarrollo. El multilateralismo se proyecta
hacia los próximos años más como una posibilidad que como una garantía, y los avances concretos de la FFD4 han sido tímidos, acompañados por una gran atomización de iniciativas que ahora toca traducir en voluntad política y resultados concretos. 

Más allá de la FFD4

Es el momento de contrastar los resultados de la conferencia con una visión de conjunto, que nos permita  reflexionar, entender los retos a los que nos enfrentamos y mejorar la capacidad de acción y adaptación del sector de la cooperación en España. Esa visión de conjunto se nutre de una lista cada vez más extensa de desafíos.

Por ejemplo, a falta de seis años para la fecha límite de la Agenda 2030, tan solo el 17% de las 169 metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) están en camino de alcanzarse. Desde que se acordaron, la brecha de financiación para el desarrollo no ha dejado de crecer, superando hoy los 4 billones de dólares anuales. Los países menos adelantados continúan sin poder integrarse en el comercio global (concentran el 14% de la población mundial, representan solo el 1% de las exportaciones) y, a pesar de las expectativas que generó hace diez años la Cumbre de Paris, la financiación para hacer frente de una forma creíble a los efectos del cambio climático sigue encontrando impedimentos año tras año.

Esos datos, además, omiten la evolución de un fenómeno mucho más insidioso: el avance continuado de las amenazas a la seguridad humana. El aumento de los conflictos, la consolidación de la guerra, la represión, las violaciones de los derechos humanos, la negación del acceso a la ayuda humanitaria, y la proliferación de la ciberdelincuencia son algunos de los ejemplos de tendencias tan preocupantes como difíciles de gestionar, que afectan ya a personas de todas las regiones del planeta.

Todo ello tiene lugar mientras la comunidad internacional asiste a una gran paradoja. En el momento en que la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) debería desempeñar un papel más importante para intentar dar respuesta a esos retos, se somete a continuos recortes. Según el reciente informe de la OCDE sobre el estado de la ayuda, en 2024 la AOD cayó un 9% en términos netos, y se proyecta una nueva disminución de entre 9% y 17% durante 2025. En paralelo, como dejó bien clara la cumbre de la OTAN previa a la FFD4, es indudable que la inversión en  seguridad y defensa se han convertido en una prioridad ineludible de países, como Estados Unidos, Alemania, Francia, Suiza, Reino Unido, Holanda o Bélgica, alterando su tradicional papel protagonista a la hora de comprometerse e impulsar la agenda de desarrollo.

Esta visión de conjunto da pie a una pregunta incómoda, pero que no podemos ignorar. Si esos son los datos que arroja una década comprometida con el multilateralismo y una agenda común, ¿cómo serán los que están por llegar, resultantes de recortes y desencuentros? Esta pregunta no alude a una hipótesis, sino a la realidad que ya estamos conociendo. Desde Consulted, creemos que, en este momento, el sector de la cooperación debe evitar la
complacencia y afrontar una reflexión necesaria respecto a los próximos años, especialmente en el contexto europeo.

La acción europea a examen

Dos semanas después de firmarse el Compromiso de Sevilla, la Comisión Europea presentó su propuesta para el próximo marco financiero plurianual (MFP) de la UE (2028-2034): un nuevo instrumento para una Europa Global. Dicha propuesta está en sintonía con los tiempos en los que vivimos, priorizando intereses geopolíticos y económicos, e incluyendo temas cada vez más importantes en la agenda europea, como la competitividad y la inmigración. Más allá del valor que se otorgue a la propuesta, lo cierto es que la Comisión Europea ha hecho su parte. Ahora es el turno de los Estados miembros de la UE o, dicho de otra forma, el espacio donde se plantean los verdaderos interrogantes.

En el año 2015, la UE se presentaba como un líder natural en la defensa del nuevo pacto mundial para el  desarrollo, como donante y aliado estratégico, apoyando los intereses mutuos y la responsabilidad compartida. Esa “ilusión de relevancia”, tan certera y dolorosamente descrita por Mario Draghi en su discurso “¿Qué horizonte para Europa?” del 22 de agosto, contrasta con el progresivo mutismo que ha recorrido las capitales de la UE durante el verano, incapaces ya de disimular una posición indiscutible de dependencia y debilidad comparativa. Una posición
que no nos gusta, pero sobre la que no nos queda más remedio que trabajar.

Por eso, independientemente del recorrido que tenga la propuesta de la Comisión Europea, hay un debate ineludible y mucho más importante. Dadas las tensiones geopolíticas, el debilitamiento de la cooperación global y, especialmente, la falta de apetito por una federalización real de esfuerzos entre los Estados miembros de la UE, la única solución viable para que la UE logre mantener cierto protagonismo es cohesionando de una forma mucho más eficaz el enorme universo de actores públicos y privados vinculados a la cooperación. Mucho más que el enfoque Team Europe. Y eso no se puede delegar a Bruselas. Cada uno de los miembros de la UE debe contribuir
activamente al cableado de una cooperación europea que trabaje de una forma más concertada. Donde la propuesta geoestratégica de la UE converja con las necesidades y prioridades de nuestros países socios. Capaz de incentivar que los actores involucrados en cooperación (Ministerios, Agencias, sociedad civil, bancos de desarrollo, sector privado, etc.) den con muchos más espacios para encontrarse y demostrar que quieren y saben trabajar
mejor juntos. Preparada para transformar el actual mosaico de contribuciones financieras en capacidad real para movilizar fondos con la misma eficacia que otras potencias globales.
Respetuosa con los valores que representa, como el buen gobierno y la transparencia y con los compromisos de la agenda de desarrollo. En ese camino, ¿cuál es la contribución de la cooperación española?

Promover un Team España

Durante los últimos años, España ha hecho esfuerzos para modernizar su cooperación, con hitos importantes como la nueva la ley de cooperación, la reforma de la AECID, o promoviendo un papel más activo de España a través de conferencias internacionales como la FF4D. Sin embargo, el contexto al que nos enfrentamos, reflejado de forma sucinta en este documento, difícilmente convierte esos esfuerzos en suficientes. Hoy, para jugar un papel relevante en la agenda de desarrollo es indispensable fortalecer, cohesionar y dinamizar los sistemas nacionales de cooperación, más allá de lo público, para contribuir a ese espacio más grande a nivel europeo y global. A diferencia del pasado, y como ha quedado meridianamente claro en Sevilla, es imperativo avanzar en estrategias de gobierno
integral, donde se comparten recursos, experiencia e información para aprovechar fortalezas y capacidades, y donde se instalen procesos para integrar políticas, programas y actividades con una participación mucho más activa de diferentes actores y sectores. En definitiva, redimensionar el sector de la cooperación y readaptarlo a un contexto de retos y soluciones diferente, donde exista una colaboración mucho más estrecha entre la  administración pública, la sociedad civil y el sector privado, fomentando un universo de posibilidades que España sigue sin explotar como debería (ej. Global Gateway).

¿Por qué Consulted?

Consulted ya es un ejemplo de esa disposición. Engloba actualmente a 19 empresas españolas, cuya actividad y experiencia en la asesoría y asistencia técnica en países beneficiarios de fondos de cooperación al desarrollo  portados por donantes multilaterales y bilaterales, representa un volumen de actividad superior a los 400 millones de euros y emplea a más de 1.000 profesionales de forma directa y a más de 3.000 de manera indirecta. Más importante que las cifras, sigue escuchando, tendiendo la mano y apostando por la creación de un Team España, para continuar reforzando el protagonismo de la cooperación española de la mano de la enorme riqueza de actores que la componen. Por eso, proponemos las siguientes recomendaciones:

1. Impulsar un proceso de reflexión y diálogo que se convierta en el embrión de un Team España, que se nutra de la diversidad de perspectivas para integrar políticas, programas y actividades en los diferentes sectores, actores y niveles de gobierno con el fin de reducir la todavía llamativa fragmentación del sistema de cooperación en España y desarrollar una estrategia más integral y cohesionada en un escenario post-Sevilla.

2. Reconocer la importancia creciente que tiene el sector privado para apoyar y promover soluciones en la  cooperación internacional para el desarrollo y, en ese sentido, fortalecer la colaboración con diversos organismos gubernamentales (p. ej., programas de capacitación, plataformas de intercambio de conocimientos, asistencia técnica para mejorar las habilidades de coordinación y dinamización, comunicación y toma de decisiones conjunta,
etc.) y, en particular, con el Consejo Superior de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global;

3. Implementar comunidades de práctica, intercambios y oportunidades de aprendizaje intersectoriales en ámbitos como, por ejemplo, el establecimiento de modelos de colaboración público-privada más eficientes, instrumentos de cooperación financiera adecuados, y métodos de trabajo mejor orientados a la rendición de cuentas y  resultados, donde todos los agentes que intervienen en la cooperación integren y fomenten parámetros de eficiencia y eficacia hacia el logro de los objetivos de desarrollo.

 

Carlos Buhigas Schubert, Founding Director de Col-lab.